lunes, 21 de marzo de 2011 | By: Lorena Rivera

Sindrome de Estocolmo

No es el mutismo en si, el objeto de mi religión, no es la ausencia la causa directa de mi silencio,  no es el egoismo ( o tal vez un poco) lo que me obliga con su diabólica media sonrisa lo que me hace desaparecer a ratos o a rachas de vuestras miradas,  es la bendita felicidad que me ha llevado en su regazo y del cual... no quiero salir.