domingo, 17 de abril de 2011 | By: Lorena Rivera


Se dice que el impulso nos orilla al individualismo porque nos hace perder empatia, a veces creemos decidir y en realidad no lo hacemos: solo reaccionamos y de esas continuas reacciones solo se obtiene una pseudoadicción a la emoción y una fuerte tendencia a la confusión, pero... como darnos cuenta de la diferencia? Es decir, de si lo que hacemos es reacción o decisión? Analicemos:

 Acaso es el fallo de nuestras capacidades en que nos orilla a errar?  Es mas lógico analizar el resultado de ese error o circunstancia lo que verdaderamente nos importa y no el sentimiento que acarrea y que a veces incapacita al no saber si ir hacia uno u otro lado.  Epícteto decia  “El mal no se encuentra en las circunstancias, sino en la opinión que nos hacemos de ellas”

John Marshall Reeve tenia una teoria que dice que se pueden diferenciar causasreferidas a la persona: las llamadas internas (personalidad, inteligencia, habilidad, esfuerzo, estrategia y belleza física), y causas ambientales: externas (el tiempo, la influencia de otra persona y el nivel de dificultad de la tarea).  Si es un error ajeno  solemos atribuir esa conducta a factores de personalidad. Pero cuando nos toca justificarnos  atribuimos a factores externos. A eso Marshall le llama el error de atribución fundamental.
Albert Ellis, fue el creador de la terapia racional-emotivo-conductual (trec) y su  teoría del A-B-C: A son los hechos neutros; B, lo que hemos interpretado sobre la situación, y C, las consecuencias emocionales y conductuales. Nuestra manera de reaccionar, de afrontar la situación, es consecuencia de B y no de A. Es decir, que respondemos a la crisis según nuestro mapa, según las creencias que hayamos acumulado, y no por los hechos en sí mismos.  abuscamos justificaciones y por otro lado pensamos en las consecuencias de los hechos lo que nos deja en el limbo entre el pasado y el futuro.
 
La crisis es resultado muchas veces de permanecer demasiado tiempo aguantando una situación insostenible y el ego ha quedado en ese momento reducido a su mínima expresión y nos invade la sensación de vacio, mucha gente decide llenarlo externamente a través de los demás aunque lo ideal es tener un vacío de donde nazcan las oportunidades.

Todos tuvimos y tendremos crisis, lo importante es superarlos, ganar temple, confianza, experiencia y fortaleza, la capacidad de respuesta ante los problemas es lo que en realidad demuestra nuestra madurez y capacidad de respuesta ante la crisis. La culpa en parte nos protege de nosotros mismos cuando el daño es por es nuestra responsabilidad, nos hace cambiar actitudes negativas, asumir responsabilidades, esa es la base de el cambio.

 Nuestra cotidianidad es una lucha continua por evitar el mal mayor, aunque tambien es cierto que si la vida la pasamos en una meseta emocional, evitando problemas, rechazando aventuras y sin arriesgarnos a nuevas experiencias por temor, es casi como no vivir. si la felicidad es la ausencia de miedo segun Punset, Martin Seligman define la felicidad como la liberación de nuestras peores pesadillas, esa es nuestra meta, la busqueda y/o disfrute de esa felicidad libre de culpa.

Mi felicidad hoy eres tu, cariño mio, mi amigo, mi gran onsejero, mi compañero, la persona con la cabeza mas amueblada y el corazón mas grande que he conocido, con la mayor paciencia que he conocido y si todo lo vivido me ha llevado a tu lado, entonces merecio la pena.
lunes, 21 de marzo de 2011 | By: Lorena Rivera

Sindrome de Estocolmo

No es el mutismo en si, el objeto de mi religión, no es la ausencia la causa directa de mi silencio,  no es el egoismo ( o tal vez un poco) lo que me obliga con su diabólica media sonrisa lo que me hace desaparecer a ratos o a rachas de vuestras miradas,  es la bendita felicidad que me ha llevado en su regazo y del cual... no quiero salir.