lunes, 12 de abril de 2010

La escultura del sonido

   Que tiernamente tímida aparece una guitarra en medio del silencio... pasan los años y siempre el primer rasgueo de las cuerdas de la pequeña Casiopea me estremece como hace 15 años (15 años¡¡¡ Cómo ha pasado el tiempo) El justo momento donde los pulpejos de los dedos estan a punto de tocar las cuerdas innertes es mágico...es la primera pauta que denota el futuro... me explico...decia mi profesor de guitarra clásica que el primer rasgueo es el que determina el carácter del resto de la melodia, si inicia timidamente posiblemente hay dos opciones, la primera:  que poco a poco aumente la pasion de la melodia, que la ejecucion suba y suba hasta envolver con fuerza y poderio al musico o al expectador... la segunda: es que esa misma timidez determine inseguridad de la ejecución, pero yo agregaria una tercera opción,  que el inicio suave pueda ser al mismo tiempo seguro y que aunque la melodia no explote del todo, logre su objetivo: liberar del alma del ejecutante todo el sentimiento y emoción guardada sin necesidad de explotar  y sin necesidad de intentar sorprender a nadie que no sea a uno mismo, de tener deseo de aprender aunque lleve años hacerlo con el simple objetivo de "ser" a través de este conocimiento adquirido...  sin necesidad de hacerlo solamente para sorprender a los demas como primer deseo.

  Esculpimos el sonido o el sonido nos esculpe a nosotros? A veces, no es necesario tocar un instrumento para darle forma a una melodia, y otras veces aunque toquemos un instrumento somos incapaces de crear desde cero una composición que  describa a la perfección lo que sentimos... e alli la magia de la musica, el sutil  límite entre crear y tener la capacidad de escuchar, que es a final de cuentas una coexistencia perfecta donde el uno no existe sin el otro.

   Me encanta la marea de las notas sin prisa donde mas que que al sonido se escucha la pasion y el sentimiento de manera profunda y estremecedora  y  no solo hablo de la guitarra.

Este video es para ti,   te apuesto que correras a por el shakuhachi¡¡¡