sábado, 13 de febrero de 2010

La insoportable propiedad del ser...


Y ante la mas oscura noche... la luz del alma, (esa pequeña y a la vez inmensa llama que día a día a pesar de lo cotidiana que nos pueda parecer la existencia) nos va recordando la importancia de las pequeñas cosas, de lo sublime que puede llegar a ser el arraigo de una costumbre noble y sana (como por ejemplo el sentir amor), tantas y tantas noches han pasado en nuestras vidas y sin embargo, sigue allí, casi imperceptible, respirando sueños esa sutil esencia que nos invoca a la comunión con nosotros mismos para estar mejor primero dentro de nuestra piel y con los queremos.

Esas horas de soledad, de íntimo análisis y de estratégica comprensión de nuestro ser, nos son auténticamente necesarias... tanto... que sin ellas la sensación de no pertenencia a uno mismo nos invade y nos asfixia, esta por demás aceptar aquellos nexos de sangre que nos vienen por añadidura que (sin embargo) no nos deben de representar un ancla que nos haga renunciar a nosotros mismos si no que representen una plataforma de amor y libertad que nos haga sentir arropados y protegido el corazón... no hay mayor alegría que recibir el apoyo de nuestros seres queridos para emprender el camino que elegimos, sin embargo no siempre es así...

Encontrar el punto medio no es fácil y menos aun cuando la culpabilidad que representa el no poder (o no querer) seguir una senda prefabricada nos quita (o cuando menos nos invade) el pensamiento... aquí y en este punto es cuando nuestro libre albedrío nos lleva a decidir e intentar seguir el camino del corazón filtrado por la razón...

Hay momentos en la vida (aunque suene a comercial) en los cuales en el preciso lugar, en el preciso momento, en un segundo de nuestra existencia decimos una sola palabra que nos hace tomar una decisión... la decisión, una oportunidad irrepetible de decir "Si" o "No", "Me voy" o "Me quedo" etc. y todo cambia, ganamos, perdemos, obtenemos, arriesgamos, empezamos, terminamos, vamos solos o en compañía... todo con una palabra o un gesto... en ese momento tenemos que ser nosotros los que hagamos la elección para evitar culpar a otros de lo que suceda, (no podemos hacer que otros paguen por nuestra elección de vida), ni obligar a nadie a que decida lo que deseamos o retroceda en el camino por nuestra voluntad, o por no saber asumir los errores irrepetibles del pasado... no, no debemos o al menos no deberíamos actuar con sentido de la propiedad sobre nadie... tanto asi, que ustedes mismos decidirán si lo que escribo les parece correcto o no.

Desde aquí, un día cualquiera de un mes cualquiera, mirando un cielo que no me vio nacer, en una tierra que no me vio crecer y lejos de mi primer aliento, en una tierra que me ha arropado mas que la propia, veo un camino aún sin vistas a la lejanía, pisando un suelo oscense que no logra enraizarme a ´él, y me doy cuenta de que sé que elegí casi a ciegas hace años (con el fundamento de la fé y el pretexto de la juventud), y a pesar de las vueltas del camino que me han sorprendido en el trayecto y me han obligado a aprender sobre la marcha... saben?:

...no me arrepiento, porque este camino nuevo que no me esperaba y no imaginaba, esta resultando sorprendente¡¡.

Besos a todos¡¡