jueves, 28 de enero de 2010

Lampara de sabiduria


El sol habia ajado la fina piel de sus manos, que no tenian nada que ver con la suavidad que recordaba haber tenido en su viejo Paris natal, pero a Alexandra no le importaba, aun tenia grasa mezclada con hollin recogido en la ultima fogata con el que habia ocultado estrategicamente su piel, y teñido su cabello con tinta china, hacia mucho que no se miraba en ningun espejo, el ultimo reflejo de si misma se habia quedado atras en un pequeño lago del que habia bebido y recogido agua para el camino; a veces, sentia que su reflejo tenia vida propia y habia continuado su vida junto a su marido al cual tenia años sin ver, ojala hubiese querido acompañarla, ojalá hubiese tenido el valor de creer en sus sueños y libertad...pero ya era tarde, ella habia tomado esa decisión y Philippe habia querido quedarse en Paris.

Ella tenia 42 años cuando se fue de casa y tenia decenas de cartas que entre ciudad y ciudad iban intercambiando con su marido,ella se sentia casada aún, su reflejo en el agua continuaba amandolo pero su curiosidad habia decidido por ella, no en vano, antes de los 20 años habia escrito un libro sobre anarquismo mientras estudiaba en la Sorbona y viajado por varios paises de Europa en bicicleta, viajado por la India y Tunez, otra vision de las cosas le habia dado el estudiado con Madame Blavatsky e iniciada en augustos misterios... mientras andaba, el sol dibujaba su silueta delante suyo que ahora no tenia nada que ver con la curvilinea imagen de diva cantando en la opera de Hannoi...habia pasado mucho tiempo de que se fue de casa en plena crisis espiritual marcho a Egipto, Ceilán, India (Donde un niño Yongden decidio seguirla como eterno compañero de viaje), Sikkim, Nepal, Tíbet, Corea y Japon, vivio dos años en el Monasterio de chino de Kumbun, donde memorizaba los manuscritos budistas (y creado un tulpa que le hizo sufrir lo indecible); los monjes la llamaban cariñosamente "Lampara de Sabiduria", la consideraban una hermana e incluso la recibio el Dalai Lama en su visita al Tibet, en Suiza escribio parte de sus memorias pero tenia un reto pendiente por viajaba de nuevo en ese momento y se habia convertido era un bulto campirano adornado por ropas de pordiosera escogidas estrategicamente para pasar desapercibida entre la gente, llevaba tres años disfrazada y tratando de entrar nuevamente a la capital del Tibet, lo dificil habia sido el clima, la altura, el idioma pero consiguio aprenderlo, despues de dos años de encierro en la montaña junto con su maestro dominaba la lengua tibetana y no solo eso, tambien habia logrado dominarse a si misma aunque enfermaba continuamente y el hambre se habia convertido en su hermana, en esa epoca, solo tenia una túnica de algodón que le cubria en todas las estaciones del año y a punto estuvo muchas veces de morir de frio, el cual dominaba con respiraciones profundas, mantras y movimientos especificos a ojos cerrados, recordaba el amanecer visto desde la entrada de la cueva donde vivio esos dos años...se veia a si misma caminando lentamente desde la oscuridad de la cueva hacia la entrada mirando los colores rojizos del amanecer recitando textos sagrados, abria los ojos lentamente sintiendose inmensamente feliz dentro de su pobreza, sintiendo el dominio de su alma, de su espiritu a punto de explotar de energia...no en vano era una Lama.

Visualizar su vida en la cueva le daba mas coraje para continuar su meta junto a los sirvientes y a su ahijado Yongden, tal vez no tenia un Dios interno como un Lama lung-gom-pa que escapase de su cuerpo matandole si interrumpian su andar y sus mantras, ni tampoco poseía su velocidad suprahumana andando largas distancias con un purba en la mano balanceandolo a ritmo de la marcha mirando, pero ella poseía fuerza de voluntad, un bolso oculto entre las ropas con su pasaporte, una vieja camara fotografica, prismaticos y el alma llena de curiosidad, su pasion era viajar, a veces era dificil pensar en el pasado cuando el presente le llenaba de experiencias y manuscritos para cuando terminara ese viaje, el calculo habia fallado, pensaba que duraria tres meses y ya eran tres años peleando con funcionarios corruptos, bandoleros y penalidades, disfrazandose era la unica manera y su vida peligraba en todo momento... tenia frio, hubiese deseado tener la capacidad de algunos monjes de calentar todo a su alrededor...

A lo lejos pequeñas columnas de vapor y olor a leña quemada le sacaron de sus pensamientos, una sonrisa broto de su ajado rostro...alli, delante suyo estaba Lhasa, lo habia logrado...en ese momento olvido el camino andado y apresuro el paso ya solo pensaba en que el camino nuevamente empezaba...lo habia logrado¡



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Alexandra David Neel fue una mujer poco convencional, curiosa, alegre, viajera y absolutamente positiva viviendo con alegria hasta los 101 años, un dia antes de morir renovo su pasaporte "por si acaso"...muchos grandes libros han salido de sus manos y la mayor parte de los conocimientos de la ciencias orientales se conocen gracias a ella, es de admirar la serena humildad que tuvo de reconocer sus errores, e incluso al final de su vida acepto que fue una autentica locura llena de sufrimiento el entrar a Lhasa y que no lo volveria a repetir y acepto que habia perdido a un gran esposo cuando este murio y se culpabilizo por esa falta de apego en pos de seguir su vida de aventura.

No cabe duda que veces sentimos la necesidad de grandes logros y descubrimientos, si embargo cuando desde el fondo de nosotros mismos resolvemos el enigma de nuestro propio sentido de la vida tenemos no solo el poder de ver, sino el de mirar con ojos nuevos y adquirir informacion de una manera diferente al resto de viajeros...he alli la diferencia entre el turismo convencional y la vivencia real de un viaje y podemos compararlo con la sensacion de lograr un reto. Este post es para mi chico, no para despertar la envidia del viajero, no, si no para compartir ese amor por la cultura oriental que tanto ha aportado en nuestras vidas de manera individual...aunque no lo sabiamos hasta ahora y que por alguna piedra del camino yo no habia podido retomar hasta hace unos meses, y siento que he vuelto a mi cauce.