Hacia dias que se veía continuamente con la taza de cafe en la mano, descafeinado, con sacarina y leche de soja... con esas extrañas galletas suecas de sabor indefinible, la ventana de su casa daba directamente al jardin trasero donde el sol solo en verano se posaba y que extrañamente se mantenia verde resplandeciente, excepto cuando la nieve convertia en blanco el paisaje del ventanal de la cocina de diseño, por la tarde seguramente llevaria al bote familiar las velas de olor a melocoton con los tulipanes a juego con las servilletas de tela bordadas a mano, para tomar la merienda flotando en la orilla del pequeño puerto a unos 500 metros de la casa y el cafe en ese practico termo llegaria perfecto como siempre, cada cosa era mirada a detalle, le encantaba ir por las tardes alli, no habia nada como esa sensación de flotar leyendo a la luz de las velas sobre ese bote blanco y azul como la bandera sueca... junto a otras tantas barcas con vecinos que hacian lo mismo en silencio, una enorme cantidad de libros acompañaban a todos... compartiendo en silencio ese pequeño espacio de tiempo.
Mientras leía a Octavio Paz, sin querer sentia su tierra lejana, casi desconocida ahora por todos los cambios que habian ocurrido los ultimos años, miraba profundamente al horizonte el mar noruego que poco a poco, con el viento conspiraba traer lentamente el olor de su ciudad... de su gente... de sus costumbres aqui tan extrañas pero a la vez tan cercanas en su corazón, fijaba la vista al fondo sin ver nada, en sus oidos borrachos de silencio retumbaba la musica imaginaria de aquel mariachi que tantos y tantos años ignoraba en su tierra por ser parte del ambiente tradicional y que solamente la distancia le habia enseñado a querer, a escuchar con tantas y tantas lagrimas cohibidas que terminaban timidamente disimuladas en alguna servilleta de papel que posteriormente seria reciclada, como debia de ser.
El silencio en el puerto solo era roto por los pasos sobre la madera del pequeño puerto al retirarse poco a poco la gente, ese cálido sonido al rechinar los tablones de madera entre si, el cafe se habia terminado y el jarabe de vainilla que acompañaba a la tarta tambien, saco de entre su bolso unos nachos de harina de maiz y un guacamole que en silencio, en un ritual lento comia despacio con los ojos cerrados, algo tan vulgar, tan risible, tan típico convertido en un autentico acto nacionalista que la mantenia unida a su tierra y a sus costumbres, una sonrisa afloraba al sentir el ardor del picante en el paladar y en la lengua, de haber podido hacerlo, seguramente gritaria a la "mexicana" de la ilusion de sentir algo tan simple como ese sabor que la transportaba a la cocina de su abuela, a las comidas con su madre...nadie comprenderia seguramente ese mudo acto de pertenencia a su pasado.
...sus tardes mirando peliculas y libros en el sofa de la casa de sus padres, o tumbada en el cesped de algun parque, la montaña que escalaba, los caminos que recorrio en bicicleta, sus viejas reuniones con los compañeros de entrenamiento... todo en un simple sabor...ahora la vida tambien continuaba, siempre continuaba, y no podia quejarse del resultado, pero el pasado siempre nos llama preguntandonos continuamente las multiples conjugaciones del verbo "hubiera"...si el hubiera...si ella hubiera...si yo hubiera...si nosotros hubieramos...si el hubiera...si tan solo el hubiera...yo no estaria aqui.
Los vecinos se habian ido a sus casas ya y decidio quedarse un rato mas, puso su mp3 con musica de Silvio Rodriguez, perdiendo la compostura subio las piernas a la mesa y recargo la espalda en el respaldo de la silla abrazando sus rodillas con la mejilla apoyada en una de ellas y mientras las velas poco a poco se consumian como unicos testigos... cerro los ojos capturando su mirada perdida y enfocandola... a su vieja casa donde visualizaba a todos los seres que amaba esperandole con los brazos abiertos y la sonrisa amplia mirandola llegar atravesando la puerta, mirando sin mirar...las velas se consumieron.
En el fondo de sus oidos solo una version española de El bicho de una cancion de Silvio que repetia... "Vivo en un pais libre... cual solamente puede ser libre, en esta tierra en este instante y soy feliz porque soy gigante...soy feliz soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este dia, los muertos de mi felicidad..."
"...Los muertos de mi felicidad"...
Sono el busca... tenia que ir corriendo al hospital.






