Siento mucho haber olvidado tantas fechas especiales ultimamente, y tambien siento la ausencia de las llamadas habituales que hago todos los años, se me han pasado sin querer, llevo un ritmo intenso de trabajo durante el verano y espero no se enfaden, pero para compensar les contare un poco lo que hoy pensaba mientras daba una caminata por el campo, y miraba a lo lejos las columnas de humo de las casas de piedra con altos techos de Biel (necesitaba muchisimisimo caminar tranquilamente):
... hace años al escuchar los recuerdos de los abuelos siempre me sorprendia la absoluta relatividad del tiempo, siempre fui una buena escucha para las historias que contaban, podria hacerlo sin cansarme nunca, me contaban lo mismo una y otra vez, debo confesar que mi imaginación me llevaba a visualizarlo todo... cada historia me llevaba al sitio, al lugar y al momento, podia imaginar desde las lagrimas de saliva que la abuela habia puesto en los ojos de un santo del altar de casa, escuchar los murmullos de las oraciones de las vecinas al enterarse, casi podia verla a ella de niña escondida temiendo confesar la verdad ante la histeria colectiva de la gente con miedo a ser castigada, podia sentir tambien cierto miedo en la semana de "Todos los santos" al ver a la gente vivir del recuerdo de sus muertos, yo casi no dormia pensando en que en el aire cientos de fantasmas visitaban los hogares y a sus familias, escondida entre las mantas, solo se veian mis ojos abiertisimos mirandolo todo, asustada y temblorosa dentro de mis menos de 20 kilos de aquel entonces, temia comer las ofrendas del altar de muertos pensando que un ser de naturaleza indefinida se habia alimentado de su olor antes de hacerlo yo, podia ver a mi bisabuela montada a caballo por el pueblo con sus pistolas de plata, o mirandola cantar de niña al mismisimo Pancho Villa; casi pude oler la leña quemada saliendo por las chimeneas del pueblo y ver a mi madre de niña, recordar cada paraje del famoso rancho de "Tehuisco" donde ella vivia en medio de campos, manantiales y animales, podia ver llegara la casa de madera al abuelo volviendo del campo, podia oler las tortillas recien salidas del comal en ese viejo fogon con leña incandescente, y a mis tios de niños aún niños alrededor de la abuela quitandole de las manos las recien hechas tortillas, tambien podia imaginar el aroma de los preciados y casi imposibles de conseguir "jabones de olor" que usaban alla por 1930 las hijas de los pudientes del pueblo, casi podia sentir el tacto de los antiguos peines de "carey", de la crema "Nivea" y escuchar los pasos de los zapatos de correas... si, soy el mejor baul mental de mi abuela y coleccionista de recuerdos de todas aquellas costumbres de los pueblos antiguos, y de las viejas historias que en estos tiempos no se parecen absolutamente en nada a lo que se vive en la familia dentro de la vida moderna de las ciudades ... sin embargo en este preciso momento de mi vida debo confesar que la imaginación me ha abandonado un poco, solo me dedico a estudiar cada hora libre para un futuro (que hasta dentro de un mes que mis documentos sean estudiados y analizados con lupa) no me atrevo a imaginar para no despegar los pies del suelo... asi que por favor les pido ahora imaginen ustedes por mi, mientras tanto, yo me encargaré de luchar por materializarlo.
Un besito a todos y a todas.
La Lore.






